El objetivo de la meditación, según las tradiciones yóguicas, es alcanzar Samadhi (consciencia plena); trascender el espacio y el tiempo para alcanzar el Yoga (el estado en el que los pensamientos cesan) por excelencia.
Se puede considerar como un estado de evasión y desapego absoluto en el que no somos afectados por nada, y por ello se considera un estado de máxima felicidad (ausencia de sufrimiento causado por la realidad mundana).
Para llegar a este estado se utilizan muchas técnicas y muy variadas: desde las técnicas de observación a las de visualización, pasando por el canto de mantras, a la concentración sobre diferentes objetos (físicos o mentales).
La práctica de la meditación se suele llevar a cabo al finalizar la sesión de asanas (posturas de yoga), ya que su práctica, coordinada con la respiración, deja la mente preparada para alcanzar los siguientes estados de consciencia.
Mindfulness (traducido como atención plena, o atención consciente) es un proceso de autoindagación y entrenamiento a través de la observación consciente aplicable a todos los aspectos de la vida, no sólo a la meditación. Lo que aporta frente a las técnicas yóguicas tradicionales, además de algunas técnicas adicionales, es la entrada del silencio como parte de la rutina.
Este silencio no busca la evasión samádhica (aunque la integra), sino la presencia y la atención consciente de aquello que suceda, libre de crítica, juicios y reacción. Permite obtener un alto grado de autocomprensión, aumentando nuestra tranquilidad, empatía, paz y felicidad.
Dependiendo de la persona y sus circunstnacias es necesario aplicar diferentes técnicas para lograr la mejora emocional y física.
Beneficios
Reducción del estrés, la ansiedad y la depresión, potenciando tanto la salud mental como física. La meditación regular aporta otra serie de beneficios como es la mejora de la concentración, la atención, la memoria, y en particular, las técnicas de mindfulness permiten aumentar además la compasión, la empatía, y en general, se aumenta la felicidad.
Las técnicas más tradicionales suelen formar parte de mis sesiones, por los beneficios que aportan en la reducción del estrés, de la ansiedad y la depresión. Sin embargo, a veces resulta necesario realizar sesiones exclusivamente dedicadas a la meditación en las que utilizar técnicas de mindfulness.
