Habitualmente utilizamos nuestra respiración de forma involuntaria y muy superficial. Esto sucede el 90% del tiempo, en el que no eres consciente de que estás respirando. Ante situaciones estresantes, tu cuerpo recibe las señales bioquímicas que se liberan, acelerando el ritmo respiratorio y permitiendo que la sangre, los músculos y el cerebro no se oxigenen profundamente.
Lo bueno es que éste es un camino de dos sentidos y, si bien la respiración se agita cuando nos estresamos, si somos capaces de controlar nuestra respiración, nuestra mente dejará de estar tan agitada y nuestra sangre, músculos y cerebro estarán mejor oxigenados, nuestro rendimiento físico y mental mejorará, permitiéndonos afrontar cualquier situación desde una mejor posición.
ésta práctica del control de la respiración es lo que en Yoga se conoce como Pranayama.
Es habitual que el pranayama se realice conjuntamente con la práctica de yoga, por lo que trato de incluirlo siempre en mis sesiones, para preparar y oxigenar el cuerpo para el ejercicio, y al final de la sesión, con el objetivo de preparar la mente y el cuerpo para la meditación.
Beneficios
Las técnicas de respiración permiten aumentar el grado de concentración y la capacidad pulmonar, controlar la frecuencia respiratoria (algunas técnicas de pranayama son muy utilizadas por buceadores de apnea) y así disminuir la actividad mental y conseguir una relajación profunda.
Sin embargo, se pueden practicar las diferentes técnicas de pranayama tan a menudo como sea necesario, según la finalidad que se busque (existen técnicas para activar el cuerpo, para relajarlo, para equilibrarlo, etc).
